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jueves, 29 de agosto de 2013

“LAS COLAS”


Mucha gente en Cuba, dice que las guaguas son como las películas del Sábado, que contienen sexo, violencia y lenguaje de adultos. Supongo que esto no es más que un ejemplo de lo acertado de aquello que todos damos en llamar sabiduría popular, y no es más que algo vivo que se transmite oralmente de boca en boca, y forma parte de nuestros dicharachos, frases ingeniosas, y salidas de humor propias de nuestra idiosincrasia jaranera, que poseemos para burlarnos de todo y de nosotros mismos. Y por aquello de “jodidos pero contentos”, nos ayuda a paliar todas las dificultades por las que hace tantísimo tiempo atravesamos todos los que vivimos aquí, en esta isla tan nuestra y hermosa, llena más de calor humano que climatológico.

Supongo que también se podría aplicar este razonamiento a las colas, que son mucho más interesantes que las guaguas. La cola en Cuba se ha convertido en una entidad fundamental para la vida, cuyos valores se ignoran.

Una cola es profunda y rotundamente filosófica, es un sondeo de opinión, una institución con un gran  impacto social, un ente con vida propia y todo esto lo descubrimos si reflexionamos concienzudamente acerca de ellas.

viernes, 16 de agosto de 2013

EL DISCURSO EN MI OBRA DE ARTE:



Estando en clases con mi profesor de escultura, preparando una futura exposición de mis obras, aunque aún no tengo suficientes piezas con calidad de galería para poder hacer una exposición personal, siempre tengo largas polémicas con él, acerca del elemento discursivo en las obras de arte. Y me doy cuenta que los artistas están más preocupados por respaldar sus obras con algo profundamente trascendental y filosófico que por la obra en sí misma  y yo, que no soy tan dada a los desvaríos existencialistas, aunque filosofo muchas veces, no creo que la filosofía deba estar presente en todas las cosas de la vida, sino hubiera filosofía en todos los actos cotidianos desde lavar los platos hasta bañarse, filosofía del plato de comida, filosofía del sexo, filosofía del sueño y filosofía hasta del aire que respiras. 

No es que tenga nada en contra de la filosofía, muy por el contrario, la encuentro extremadamente interesante, pero siempre complicada, y no al alcance de las personas comunes, por lo intrincado de los razonamientos y la capacidad intelectual necesaria para emprender estos estudios tan profundos que son solo patrimonio de una élite, de algunos sabios privilegiados, en realidad muy pocos, contrastando con los infinitud de seres normales que a los que atormentan cosas más ordinarias y menos trascendentales.

Mi profesor se asombra cuando le digo que no quiero que mi obra tenga discurso, que dejaría en blanco los catálogos y les daría un bolígrafo a cada uno de los que visitaran mi exposición para que ellos mismos escribieran al dorso el discurso que encuentren en mi obra. Eso me complacería más que la crítica esmerada de un periódico hablando sobre el virtuosismo de mi obra. .

Me mira, con la misma sorpresa con que miraría un gourmet a alguien que, porque lo encuentra algo desabrido e insípido, echara azúcar prieta en una copa de vino refinado y más exquisito,  estropeándole el delicado bouquet. Pero la suerte es que sabe que no soy tan ignorante.

Y yo le digo que no quiero que mi obra tenga discurso, quiero que no pretenda decir nada más que lo que dice, yo no me preocupo del discurso, de hecho, no lo busco, yo me preocupo de la forma, la proporción, los símbolos, la belleza, el virtuosismo, la excelencia, me preocupo de la emoción y con algo de suerte, si mi obra tiene suficiente fuerza, hablará por sí misma.


miércoles, 14 de agosto de 2013

¿Tengo talento para escribir?


He estado leyendo a través de la red diversos textos, recopilando información acerca de la escritura con pretensiones de investigar acerca de las técnicas de narración, pues me ha dado la locura de intentar escribir una novela y en mis más o menos extensas búsquedas he visto que muchas personas que desean escribir se preocupan respecto a una determinada cuestión:

                                                        ¿Tengo talento para escribir?



Esa duda tan recurrente en la mente nosotros, los escritores incipientes surge del hecho de que muchas personas tienen un concepto erróneo acerca de lo que es el talento. Confunden tener talento con ser superdotado. Se creen que tener talento significa nacer con la capacidad innata de sentarse delante de un ordenador o de una hoja de papel en blanco y escribir de un tirón un best seller, que los convertirá en millonarios de un día para otro, con el mismo virtuosismo que Gabriel García Márquez. Y como no son capaces se desaniman. Pues para que sepan que ni Gabriel García Márquez era capaz de eso: Dijo una vez que un escritor no se mide por lo que escribe, sino por lo que rompe.
Por eso, a ver si consigo infundirles ánimos y aclararles las ideas, quiero compartir con ustedes lo que creo del talento:

El talento  es algo muy común, hay tanta gente con talento en el mundo como arena en el mar, el talento está sobrevalorado, no lo es todo, en realidad solo representa una base sobre la cual trabajar, un mínimo de habilidad para lograr ciertas cosas. Si eso los consuela les digo que casi todos tenemos talento, porque no tener ningún talento significa no poder escribir nada de nada, ser alguien totalmente negado para escribir.
Pero cuando poseemos esa base, esa habilidad mínima necesaria a toda arte, porque la literatura es un arte, no un oficio, los oficios se aprenden de una manera mecánica, pero las artes son distintas, solo aquellos con cierta aptitud innata podemos aprender a escribir aceptablemente.

martes, 13 de agosto de 2013

Motivos de Ausencia

Hola, a todos los lectores que entran en mi blog . He estado ausente por algún tiempo, he estado trabajando en otro blog, para ayudar a promocionar a unos músicos de mi localidad. este es el enlace por si lo quieren ver:
Pura Kalidad de Cuba